1. Inicio
  2. Artículos
  3. Día Nacional Contra el Lavado de Activos

Día Nacional Contra el Lavado de Activos

Artículos

AutorLeonel Berroa, Comité de Prevención LA/FT de LIDAAPI

Una responsabilidad compartida

La conmemoración del Día Nacional contra el Lavado de Activos constituye una oportunidad para reflexionar sobre la responsabilidad que tienen las entidades de intermediación financiera en la prevención de este delito y en la protección de la economía nacional. Más que una obligación regulatoria, prevenir el lavado de activos representa un compromiso ético, institucional y social que requiere la participación de los órganos de gobierno, la alta gerencia, los colaboradores y cada una de las áreas que intervienen en la relación con los clientes.

Para las asociaciones de ahorros y préstamos, fortalecer una cultura de prevención significa incorporar la gestión del riesgo de lavado de activos y financiamiento del terrorismo en las decisiones estratégicas y en las operaciones cotidianas. Esta cultura debe sustentarse en el compromiso de la Junta de Directores, el liderazgo de la alta gerencia, la independencia y efectividad de la función de cumplimiento, y la responsabilidad compartida de las áreas comerciales, operativas, tecnológicas, de riesgos y de auditoría interna.

La debida diligencia del cliente

En este contexto, la debida diligencia del cliente adquiere especial relevancia. Conocer quién es el cliente, comprender el origen de sus recursos, identificar al beneficiario final, evaluar su actividad económica y mantener actualizada su información permite establecer perfiles financieros razonables y reconocer oportunamente comportamientos que se aparten de la operatividad esperada. La calidad de la información constituye, por tanto, la primera línea de defensa frente al uso indebido de los productos y servicios financieros.

Señales de alerta: detectar a tiempo

Identificar oportunamente las señales de alerta puede marcar la diferencia entre prevenir un riesgo y reaccionar cuando el daño ya se ha producido. Entre las situaciones que ameritan análisis se encuentran:

  • Movimientos incompatibles con el perfil económico del cliente.
  • Depósitos frecuentes sin justificación aparente.
  • Fragmentación de operaciones.
  • Movilización de recursos sin una finalidad económica claramente identificable.
  • Resistencia injustificada a suministrar información.

Ninguna señal, por sí sola, demuestra necesariamente la existencia de lavado de activos; sin embargo, su evaluación integral, junto con el historial transaccional, la información disponible y las explicaciones obtenidas, permite determinar si existe una sospecha que deba ser comunicada a las autoridades competentes.

De ahí la importancia de que los colaboradores sepan reconocer estas señales, documentarlas y canalizarlas oportunamente hacia las instancias correspondientes. La prevención no puede depender exclusivamente del Oficial de Cumplimiento ni limitarse a la existencia de manuales y políticas: requiere capacitación continua, controles eficaces, herramientas de monitoreo adecuadas y un entorno en el que actuar ante una alerta sea entendido como parte esencial de las responsabilidades laborales.

La calidad de los reportes de operaciones sospechosas (ROS)

Otro elemento fundamental es la calidad de los reportes de operaciones sospechosas (ROS). Un reporte útil no se caracteriza por su volumen, sino por la claridad, consistencia, oportunidad y profundidad del análisis que lo sustenta. Debe presentar los hechos relevantes, describir el comportamiento observado, explicar las desviaciones respecto del perfil del cliente, identificar las operaciones relacionadas y exponer los elementos que justifican la sospecha, con información verificable y documentación de respaldo disponible.

La Ley núm. 155-17 establece obligaciones específicas para los sujetos obligados, incluida la comunicación de operaciones sospechosas a la Unidad de Análisis Financiero (UAF) dentro del plazo legal aplicable. Por ello, la detección, el análisis y la remisión de los ROS deben desarrollarse mediante procedimientos claros, trazables y confidenciales, sin revelar al cliente ni a terceros no autorizados la existencia de un reporte o de un análisis en curso.

Reportar no equivale a declarar culpable a un cliente, sino a cumplir responsablemente con el deber de informar hechos que, evaluados razonablemente, generan sospecha.

Asimismo, un ROS de calidad contribuye a que las autoridades dispongan de información relevante para analizar patrones, relacionar operaciones y fortalecer las investigaciones financieras.

Acciones para fortalecer la prevención

  1. Fortalecer el compromiso de gobierno corporativo: asegurar que la prevención del lavado de activos forme parte de la agenda de la Junta de Directores, la alta gerencia y los comités correspondientes.
  2. Mejorar la calidad de los datos y expedientes: mantener actualizados los perfiles de clientes, su actividad económica, capacidad financiera, origen de fondos y beneficiario final, conforme al riesgo identificado.
  3. Robustecer la detección de señales de alerta: revisar periódicamente los escenarios de monitoreo, los parámetros de riesgo y las tipologías aplicables a los productos, canales y operaciones de la asociación.
  4. Elevar la calidad de los ROS: establecer criterios de análisis, revisión y documentación que garanticen reportes oportunos, coherentes, completos y debidamente sustentados.
  5. Capacitar a todo el personal: desarrollar programas prácticos con casos y situaciones propias de cada entidad, adaptados a las funciones y responsabilidades de cada colaborador.
  6. Promover la cooperación sectorial: impulsar, desde LIDAAPI, el intercambio de experiencias, buenas prácticas, tipologías y aprendizajes, respetando la confidencialidad y las restricciones legales aplicables.
  7. Medir la efectividad preventiva: utilizar indicadores sobre calidad de expedientes, alertas analizadas, tiempos de respuesta, actualización de información, capacitación y acciones correctivas, evitando que el desempeño se mida únicamente por la cantidad de reportes remitidos.

El compromiso de prevenir

La lucha contra el lavado de activos exige mucho más que cumplir formalmente con la normativa: demanda instituciones vigilantes, colaboradores comprometidos, información confiable y decisiones fundamentadas en el riesgo. Para las asociaciones afiliadas a LIDAAPI, consolidar una cultura de prevención representa una inversión en confianza, transparencia, reputación y sostenibilidad institucional.

En este Día Nacional contra el Lavado de Activos, el llamado es a renovar el compromiso de actuar con responsabilidad, identificar las señales a tiempo y comunicar sospechas con calidad y oportunidad. Prevenir es proteger los ahorros de nuestros asociados, preservar la integridad del sistema financiero y contribuir a una República Dominicana más segura, transparente y resiliente.

Artículos Relacionados