El euro digital: nuestro dinero dónde y cuándo lo necesitemos

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Intervención de Fabio Panetta, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo

Nuestra investigación sobre un euro digital comenzó hace más de un año.

La estrecha colaboración con el Parlamento Europeo en la fase de investigación ha sido una prioridad para el BCE desde el primer día.

En 2022, hemos debatido periódicamente en esta Comisión las principales opciones de diseño[1]. Sus opiniones han ofrecido valiosas aportaciones a nuestro trabajo y, junto con las contribuciones de otros representantes del sector público y del privado[2], nos han permitido avanzar con paso firme.

Estas interacciones son esenciales para garantizar que el dinero de banco central responda a las preferencias y las necesidades de los ciudadanos y las empresas en un entorno digital en constante evolución.

Los hábitos de pago de los ciudadanos están cambiando a una velocidad sin precedentes: en los tres últimos años, los pagos en efectivo en la zona del euro han descendido del 72 % al 59 %, y los pagos digitales tienen cada vez más aceptación[3]. En los Países Bajos y Finlandia, por ejemplo, el efectivo solo se utiliza en una quinta parte de las operaciones. Al mismo tiempo, los ciudadanos valoran la opción de pagar con dinero de banco central, y la mayoría considera importante o muy importante tener siempre esa posibilidad.

Un euro digital respondería a esta preferencia creciente por los pagos electrónicos, posibilitando el uso del dinero de banco central también en formato digital. Junto con el efectivo, un euro digital ofrecería a los europeos acceso a medios de pago para pagar, sin cargos adicionales, en toda la zona del euro. Que sea fácilmente accesible y conveniente favorecería su adopción y la inclusión financiera.

En mi intervención de hoy expondré cómo el euro digital podría ayudarnos a utilizar nuestro dinero en cualquier lugar de la zona del euro[4].

Concluiré mi intervención con la agenda de trabajo para 2023, año en el que completaremos nuestra fase de investigación y la Comisión Europea presentará su propuesta legislativa[5].

Una solución de pago digital conveniente, que permita a los ciudadanos controlar su dinero

El BCE está en la vanguardia mundial de los esfuerzos de los bancos centrales dirigidos a diseñar soluciones de pago digitales de última generación para las operaciones minoristas y mayoristas[6].

Los pagos forman parte de nuestra vida cotidiana: por lo general, todos llevamos encima al menos un instrumento de pago, ya sea monedas, billetes, una tarjeta de crédito o un teléfono móvil.

Nuestra prioridad para el proyecto del euro digital siempre ha estado clara: mantener el papel del dinero de banco central en los pagos minoristas ofreciendo una opción adicional para pagar con dinero de banco central, también donde no es posible a día de hoy, por ejemplo, en el comercio electrónico.

El euro digital no sustituiría a otros métodos de pago electrónicos, ni tampoco al efectivo, sino que los complementaría. Con ello, salvaguardaría nuestra soberanía monetaria al tiempo que reforzaría la autonomía estratégica de Europa.

Los pasos iniciales se centrarían en dar acceso al euro digital a los residentes en la zona del euro, es decir, consumidores, empresas, comerciantes y Administraciones Públicas[7].

Un euro digital debería ser fácilmente accesible y utilizable en toda la zona del euro, como el efectivo en la actualidad. Creemos que la mejor manera de lograrlo sería con un esquema de pagos para el euro digital[8]. Al proporcionar un conjunto único de reglas, estándares y procedimientos, contar con un esquema permitiría a los intermediarios desarrollar productos y servicios basados en un euro digital.

También garantizaría que los ciudadanos puedan acceder siempre a determinados servicios básicos, independientemente de los intermediarios con los que tengan su cuenta o cartera[9].

El euro digital sería un bien público. Por tanto, sería lógico que sus servicios básicos fueran gratuitos, por ejemplo, cuando se utilice el euro digital para pagar a otra persona, como es el caso del efectivo[10].

Pero, además de los servicios básicos, los ciudadanos podrían optar por usar cualquier servicio adicional ofrecido por los intermediarios participantes de manera voluntaria[11].

Los pagos condicionales (o programables) se mencionan a menudo como uno de estos servicios innovadores; sin embargo, existe cierta confusión sobre el término, lo que puede suscitar preocupación.

Nuestra definición de pagos condicionales supone que los ciudadanos podrían decidir autorizar un pago automático cuando se cumplan las condiciones predefinidas que elijan[12]. Por ejemplo, el ordenante podría decidir realizar un pago mensual automático en euros digitales para pagar su alquiler[13]. Sin embargo, el beneficiario no tendría ninguna limitación en cuanto al uso que le puede dar a este dinero que recibe cada mes.

Creemos que los intermediarios supervisados, que están en contacto directo con los usuarios, son los mejor situados para identificar casos de uso para la utilización de los pagos condicionales y de cualquier otro servicio de pago avanzado[14].

Pero permítanme aclarar que el euro digital nunca sería dinero programable. El BCE no establecería limitaciones sobre dónde, cuándo o a quién se puede pagar con un euro digital. Ello lo equipararía a un vale. Y los bancos centrales emiten dinero, no vales.

También conocemos la preocupación de algunos ciudadanos por que un euro digital pudiera socavar la confidencialidad de sus datos de pago. En lo que respecta al banco central, proponemos no tener acceso a los datos personales[15].

Y les corresponderá a ustedes, como colegisladores, decidir sobre el equilibrio entre la privacidad y otros objetivos importantes de política pública, como la lucha contra el blanqueo de capitales, la financiación del terrorismo, la prevención de la evasión fiscal o la garantía del cumplimiento de las sanciones. Por nuestra parte, hemos trabajado para encontrar soluciones que preserven la privacidad por defecto y por diseño, para dar a los ciudadanos el control de sus datos de pago[16]. A este fin, también colaboramos estrechamente con el Supervisor Europeo de Protección de Datos y el Consejo Europeo de Protección de Datos.

Un euro digital fácil de utilizar en cualquier lugar de la zona del euro

Como dinero de banco central, un euro digital sería un bien público europeo al que todos los ciudadanos y empresas deberían poder acceder y utilizar sin obstáculos. Estas premisas deberían cumplirse independientemente de quién sea su intermediario o del Estado miembro en el que se encuentre.

Ofrecer accesibilidad y usabilidad universales sería fundamental para que un euro digital desempeñe su papel como ancla monetaria y responda a las expectativas de los ciudadanos. Las opiniones recibidas de los ciudadanos[17]demuestran el valor de contar con un instrumento de pago que esté siempre disponible para el ordenante. Puede que los ciudadanos no siempre paguen en efectivo, pero les gusta tener la posibilidad de hacerlo. La misma lógica se aplica a un euro digital.

Como colegisladores, ustedes pueden adoptar medidas regulatorias que garanticen la aceptación generalizada del euro digital en los pagos y, al mismo tiempo, un amplio acceso para los ciudadanos.

Sin embargo, aunque estos dos factores son indispensables para el euro digital, no son suficientes por sí solos. Unas funcionalidades atractivas y una experiencia de usuario conveniente serían igualmente fundamentales para una adopción generalizada.

Por tanto, deseamos diseñar un euro digital con funcionalidades tanto online como offline que permitan responder a distintos casos de uso[18] y ofrecer a los usuarios diferentes ventajas. Por ejemplo, una funcionalidad offline[19]daría a los pagos un nivel de privacidad cercano al del efectivo. También aumentaría la resiliencia, ya que funcionaría sin conexión a Internet.

También estamos contemplando dos opciones para que un uso conveniente de un euro digital.

En primer lugar, los intermediarios supervisados podrían integrar el euro digital en sus propias plataformas. De este modo, los usuarios podrían acceder fácilmente al euro digital a través de aplicaciones e interfaces bancarias con las que ya están familiarizados.

En segundo lugar, el Eurosistema está considerando una nueva aplicación para el euro digital[20], que solo incluiría funcionalidades de pago básicas que ejecutarían los intermediarios. Esta aplicación garantizaría que, independientemente del lugar de la zona del euro al que se viaje, siempre se reconocería el euro digital y se podría pagar con él.

Es probable que inicialmente se ofrezcan pagos sin contacto, códigos QR y una forma sencilla de pagos online[21]. A medida que evolucione la tecnología, otras formas de pago podrían estar disponibles en el futuro. Por lo que se refiere al hardware, los usuarios podrían pagar con teléfonos móviles, tarjetas físicas u otros dispositivos como los relojes inteligentes.

Una experiencia de usuario conveniente requiere una cooperación estrecha con todos los sectores del mercado: asociaciones de consumidores, que conocen mejor las necesidades de estos; intermediarios, que prestarán los servicios a sus clientes; y comerciantes, que desean ofrecer una solución de pago que sea conveniente.

Hemos empezado a trabajar en las reglas del esquema[22] del euro digital para asegurar una solución armonizada y fácil de usar que funcione en cualquier lugar de la zona del euro[23].

La agenda de trabajo para 2023

Permítanme concluir con la agenda de trabajo para los próximos meses.

En 2023 continuaremos con nuestra fase de investigación y presentaremos periódicamente nuestro trabajo ante esta Comisión[24].

Junto con la Comisión Europea, aún estamos analizando un posible modelo de compensación para el euro digital. Paralelamente, estamos revisando todas las opciones de diseño para integrarlas en un diseño general del euro digital en primavera.

También estamos ultimando el desarrollo de un prototipo[25] y recabando la opinión del mercado para obtener una perspectiva general de las opciones de diseño técnico de los posibles componentes y servicios de un euro digital[26].

Debatiré todos estos temas con ustedes en los próximos meses, antes de que el Consejo de Gobierno apruebe cualquier opción de diseño y distribución.

Nuestra fase de investigación concluirá en otoño. Será entonces cuando el Consejo de Gobierno del BCE decida si pasamos a la fase de realización.

Permítanme subrayar, una vez más, que pasar a la fase de realización no significa emitir el euro digital. Durante esa fase desarrollaríamos y probaríamos las soluciones técnicas y los aspectos de negocio necesarios para, en última instancia, ofrecer y distribuir un euro digital, siempre y cuando así se decida.

La posible decisión del Consejo de Gobierno de emitir un euro digital se adoptaría más adelante, una vez que el Parlamento y el Consejo de la UE hayan adoptado el acto legislativo correspondiente.

El proyecto de un euro digital es una iniciativa verdaderamente europea. No es solo un proyecto técnico: tiene una clara dimensión política dadas sus importantes implicaciones para la sociedad. Por ello, todos los responsables políticos europeos debemos desempeñar nuestro papel, teniendo en cuenta nuestras respectivas funciones y mandatos. Y siempre debemos buscar un amplio apoyo de los ciudadanos europeos.

Espero con interés seguir cooperando de forma fructífera con los colegisladores europeos y me comprometo personalmente a continuar nuestros intercambios periódicos en esta Comisión.

 

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