El incremento de las tasas de interés y la volatilidad de los mercados son señal de que los riesgos para la estabilidad financiera están aumentando

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Fuente: : IMF

Se observa una contracción de las condiciones financieras mundiales, pues los bancos centrales están acelerando la normalización de la política monetaria para evitar que la rápida inflación se afiance.

Autor: Tobias Adrian

Las condiciones financieras se han vuelto más restrictivas, ya que los bancos centrales siguen incrementando las tasas de interés. En este entorno de gran incertidumbre mundial, los riesgos para la estabilidad financiera han aumentado considerablemente.

Entre los principales problemas que enfrentan los sistemas financieros destacan la inflación —situada en máximos no observados en varias décadas—, el deterioro continuado de las perspectivas económicas en muchas regiones y la persistencia de los riesgos geopolíticos, que abordamos en la última edición del Informe sobre la estabilidad financiera mundial (informe GFSR).

Para evitar que las presiones inflacionarias se afiancen, los bancos centrales enfrentados a una inflación persistentemente alta se han visto obligados a acelerar el endurecimiento de la política monetaria. Es más, tanto en las economías avanzadas como en las emergentes, deben hacer frente a riesgos y vulnerabilidades amplificados en diferentes sectores y regiones.

El incremento de las tasas de interés y la volatilidad de los mercados son señal de que los riesgos para la estabilidad financiera están aumentando

Las vulnerabilidades financieras son elevadas en los gobiernos, muchos de ellos con una deuda abultada, y en las instituciones financieras no bancarias, como aseguradoras, fondos de pensiones, fondos de cobertura y fondos comunes de inversión. La subida de las tasas de interés ha agudizado las tensiones en aquellas entidades con balances al límite.

Al mismo tiempo, la facilidad y velocidad con la que pueden negociarse los activos a un precio determinado se han deteriorado en algunas clases de activos, a causa de la volatilidad de las tasas de interés y los precios de los activos. Esta escasa liquidez en el mercado, unida a las vulnerabilidades preexistentes, podría amplificar cualquier revaloración rápida y desordenada del riesgo, en caso de materializarse en los próximos meses.

Los mercados mundiales están dando muestras de tensión, coincidiendo con una mayor aversión al riesgo de los inversionistas en los últimos tiempos, en un contexto de elevada incertidumbre económica y en materia de políticas. Los precios de los activos financieros han disminuido con el endurecimiento de la política monetaria, las perspectivas económicas se han deteriorado, los temores de recesión han aumentado, los empréstitos en divisas se han encarecido y las tensiones en algunas instituciones financieras no bancarias se han acelerado. El rendimiento de los bonos está aumentando de forma generalizada en todas las calificaciones crediticias, y los costos de endeudamiento de muchos países y empresas se sitúan ya en los niveles más altos de la última década, si no más.

Preocupación por el sector inmobiliario

El sector inmobiliario flaquea en muchos países, lo cual genera el temor de que los riesgos puedan ampliarse y extenderse a los bancos y la macroeconomía. Los riesgos para los mercados inmobiliarios están aumentando a causa de la subida de las tasas de interés hipotecarias y las normas más estrictas para los préstamos; además, un número cada vez mayor de posibles prestatarios quedan excluidos de los mercados. Las valoraciones inmobiliarias excesivas podrían ajustarse de forma brusca en algunos segmentos del mercado.

Los mercados emergentes enfrentan un sinnúmero de riesgos, como los elevados costos de financiamiento externo, una inflación persistentemente alta y la volatilidad de los mercados de materias primas. Asimismo, deben hacer frente a la mayor incertidumbre en torno a la economía mundial, así como el endurecimiento de las políticas en las economías avanzadas.

Las tensiones son especialmente graves en los mercados preemergentes —por lo general, economías en desarrollo más pequeñas—, donde las dificultades están causadas por una combinación de condiciones financieras más restrictivas, deterioro de los fundamentos económicos y exposición elevada a la volatilidad de los precios de las materias primas.

Por el momento, los inversionistas siguen haciendo distinciones dentro de las economías emergentes. Mientras muchos mercados preemergentes están en riesgo de cesación de pagos soberanos, muchos de los principales mercados emergentes muestran por el momento una resiliencia mayor a las vulnerabilidades externas. Dicho esto, tras la estabilización de las salidas de capitales en el primer semestre del año, los inversionistas extranjeros vuelven a retirarse.

El incremento de las tasas de interés y la volatilidad de los mercados son señal de que los riesgos para la estabilidad financiera están aumentando

La emisión de bonos de mercados emergentes y preemergentes en dólares de EE.UU. y otras monedas importantes se ha debilitado y registra ahora el ritmo más débil desde 2015. Sin una mejora del acceso al financiamiento externo, muchos emisores de mercados preemergentes deberán buscar fuentes alternativas y/o reperfilar o reestructurar la deuda.

El sector bancario mundial se ha visto reforzado por los elevados niveles de capital y las amplias reservas de liquidez. Aun así, las pruebas de tensión de los bancos internacionales realizadas por el FMI advierten que las reservas podrían no ser suficientes para algunos bancos. En caso de que un fuerte endurecimiento de las condiciones financieras provoque una recesión mundial el año que viene, en un contexto de inflación elevada, el 29% de los bancos de mercados emergentes (en términos de activos) incumplirían los requerimientos de capital. La mayoría de los bancos de economías avanzadas saldrían mucho mejor parados, según indican las pruebas de tensión.

El incremento de las tasas de interés y la volatilidad de los mercados son señal de que los riesgos para la estabilidad financiera están aumentando

El complicado entorno macroeconómico también ejerce presión sobre el sector empresarial mundial. Los diferenciales de crédito han aumentado considerablemente y los elevados costos están erosionando las ganancias corporativas. Entre las pequeñas empresas, el número de quiebras ya ha comenzado a aumentar debido al incremento de los costos de financiamiento y la reducción del estímulo fiscal.

Recomendaciones en materia de políticas

Los bancos centrales deben intervenir de forma enérgica para reconducir la inflación hacia la meta y evitar que las expectativas de inflación se desanclen, ya que ello perjudicaría su credibilidad. Una comunicación clara de las decisiones en materia de políticas, el compromiso con la estabilidad de precios y la necesidad de seguir endureciendo sus políticas son esenciales para preservar la credibilidad y evitar la volatilidad de los mercados.

La flexibilidad del tipo de cambio ayuda a los países a ajustarse al ritmo diferencial de endurecimiento de la política monetaria entre países. En los casos en que los movimientos del tipo de cambio impiden el mecanismo de transmisión monetaria del banco central y/o generan riesgos más amplios para la estabilidad financiera, se puede recurrir a intervenciones cambiarias. Estas intervenciones deberían formar parte de un enfoque integrado para abordar vulnerabilidades, tal como se describe en el Marco Integrado de Políticas del FMI.

Los mercados emergentes y preemergentes deben reducir el riesgo de endeudamiento mediante el contacto temprano con los acreedores, la cooperación multilateral y el apoyo internacional. En aquellos en situación crítica, los acreedores bilaterales y del sector privado deben coordinar reestructuraciones preventivas para evitar incumplimientos costosos y la pérdida prolongada de acceso al mercado. Cuando proceda, debe utilizarse el Marco Común del Grupo de los Veinte.

Las autoridades se enfrentan a un entorno de estabilidad financiera excepcionalmente complejo. Aunque por el momento no se han registrado eventos de importancia sistémica, deben contener la acumulación de vulnerabilidades adicionales con el ajuste de herramientas macroprudenciales seleccionadas para abordar los posibles focos de riesgo. En este entorno de gran incertidumbre, será fundamental encontrar un equilibrio entre contener estas posibles amenazas y evitar un endurecimiento desordenado de las condiciones financieras.

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