El pasado 12 de mayo de 2026, el Banco Central de la República Dominicana anunció la decisión de aplazar hasta enero del año 2027 el retorno al Banco Central de aproximadamente RD$46,000 millones correspondientes a facilidades de liquidez cuya reintegración estaba originalmente programada a partir de junio del presente año 2026. Mas recientemente, el Banco Central en su Página Libre del domingo 24 de mayo establece que ‘esta medida tiene un carácter neutral desde el punto de vista de liquidez agregada, ya que no conlleva un aumento adicional de recursos al sistema financiero, y evita una contracción abrupta de la liquidez bancaria. De haberse materializado el retorno de los fondos al BCRD, se habrían generado presiones alcistas significativas sobre las tasas de interés, con potenciales efectos adversos en la actividad económica, sin incidir de manera relevante sobre las presiones inflacionarias de origen externo:.
La medida se inscribe en la prolongación del programa de liquidez por RD$81,000 millones aprobado por la Junta Monetaria a mediados del año 2025, programa concebido en su momento para facilitar el acceso al crédito de los sectores de comercio, construcción, manufactura, exportación, agropecuaria y micro, mediana y pequeña empresa, a tasas preferenciales. En aquel momento, parte sustancial de las facilidades de liquidez rápidas con vocación de retorno fueron diferidas; la presente decisión extiende dicho diferimiento por un período adicional de seis a siete meses, neutralizando así el efecto contractivo que su reintegración habría producido sobre la liquidez sistémica.
Los fundamentos esgrimidos por el organismo emisor para sustentar la medida pueden agruparse en tres ejes principales: la preservación de niveles adecuados de liquidez en el sistema financiero ante un entorno internacional caracterizado por elevada incertidumbre derivada del conflicto bélico en Medio Oriente; la prevención de incrementos abruptos en las tasas de interés activas y pasivas, en aras de preservar las condiciones de financiamiento para hogares y sectores productivos; y la salvaguarda del proceso de recuperación económica doméstica, que registra un crecimiento interanual de 5.1% en marzo de 2026 y de 4.1% acumulado durante el primer trimestre del año.
La medida se adopta en un momento en que la economía dominicana exhibe señales mixtas. Por una parte, los indicadores de actividad real evidencian dinamismo: el crédito al sector privado en moneda nacional creció 9.4% interanual al cierre de abril de 2026, con los segmentos de construcción (23.0%), comercio (18.9%) y manufactura (18.7%) como motores principales. La tasa de interés activa promedio de la banca múltiple se ha mantenido relativamente estable en torno al 13% durante los primeros cuatro meses del ejercicio, y el tipo de cambio registra una apreciación nominal acumulada del peso de 6.1% al 8 de mayo, soportada por el dinamismo de las actividades generadoras de divisas.
Por otra parte, el choque de oferta negativo originado en el conflicto del Medio Oriente ha generado presiones inflacionarias de origen importado, vinculadas principalmente al alza del precio del petróleo y de otros insumos productivos. El propio Banco Central ha reconocido que la inflación interanual podría situarse temporalmente por encima del rango meta de 4% ± 1% —de hecho, al mes de abril de 2026 la inflación interanual se ubicó en 5.11%, ligeramente por encima del límite superior del rango—, previéndose su retorno al rango objetivo hacia el cierre del año conforme se disipe el impacto del choque energético.
Los indicadores prudenciales del sistema financiero permanecen en niveles confortables: el índice de solvencia se ubicó en 18.5% en febrero de 2026, el coeficiente de morosidad contable fue de 1.8% en marzo, la rentabilidad sobre patrimonio (ROE) alcanzó 21.3% y la rentabilidad sobre activos (ROA) se situó en 2.7%.
Desde una perspectiva técnica, la decisión del Banco Central resulta oportuna debido a que evita un choque contractivo de liquidez en un momento de fragilidad importada. El reintegro de RD$46,000 millones a partir de junio habría implicado un drenaje significativo sobre las reservas excedentes del sistema, presionando al alza las tasas del mercado interbancario y, por arrastre, las tasas activas en moneda nacional. Tal escenario habría sido procíclico y contradictorio respecto del proceso de recuperación crediticia actualmente en curso.





