La participación estratégica del Auditor Interno en los diversos comités de una entidad de intermediación financiera es un pilar fundamental para el fortalecimiento de la gobernanza corporativa y la gestión integral de riesgos. Más allá de una mera presencia, esta participación se erige como una fuente invaluable de valor agregado, al aportar una perspectiva independiente y objetiva sobre los controles internos, la identificación proactiva de amenazas y oportunidades, y el aseguramiento del cumplimiento normativo. Además, para mantener a los Auditores debidamente alineados con las nuevas Normas Globales para la Auditoría Interna (NOGAI), que entraron en vigor el 1 de enero del 2025, las cuales requieren mayor interacción con el Consejo y la Alta Gerencia.
El dominio de Gobernanza de la Función de Auditoría Interna (Dominio III) en las Normas Globales de Auditoría Interna (NOGAI) del Instituto de Auditores Internos (IIA) se enfoca en las condiciones necesarias para que la función de auditoría interna sea efectiva y agregue valor a la organización.
En resumen, este dominio establece los requisitos para:
- Autoridad y Responsabilidad: Que la función de auditoría interna tenga un mandato claro, aprobado por el Consejo (o el órgano de gobierno equivalente), que defina su propósito, autoridad y responsabilidades. Esto se formaliza en la Carta de Auditoría Interna.
- Independencia y Objetividad: Asegurar que la auditoría interna esté posicionada organizacionalmente de forma independiente, generalmente con reporte directo al Consejo o al Comité de Auditoría, para evitar conflictos de interés y garantizar la objetividad en sus evaluaciones.
- Supervisión del Consejo: El Consejo (o su comité de auditoría) debe supervisar activamente la función de auditoría interna, lo que incluye la interacción continua con el Director de Auditoría Interna (DAI), la garantía de recursos suficientes y adecuados, y la evaluación de la calidad del trabajo de auditoría, incluyendo revisiones externas de calidad.
En esencia, este dominio subraya la importancia de una relación sólida y de colaboración entre la auditoría interna, el Consejo y la alta dirección para asegurar que la función sea eficaz, cuente con el apoyo necesario y contribuya significativamente a la gobernanza, la gestión de riesgos y el control interno de la organización.
Este dominio subraya que una auditoría interna efectiva requiere un marco de autoridad claro, independencia y la supervisión activa del Consejo o Comité de Auditoría. En este contexto, la participación del auditor interno en los diferentes comités (auditoría, riesgos, ciberseguridad, entre otros, es crucial.
Esta participación sirve para:
- Reforzar la gobernanza: Asegura que la perspectiva independiente de auditoría interna se integre en la toma de decisiones estratégicas.
- Identificar riesgos: Permite al auditor interno alertar proactivamente sobre riesgos y deficiencias de control.
- Aportar valor: Ofrece asesoramiento experto y garantiza que los hallazgos de auditoría sean considerados en la gestión de la organización.
En esencia, la gobernanza establece el terreno para que la participación del auditor interno en comités no solo sea una formalidad, sino un mecanismo clave para la supervisión, el asesoramiento y la mejora continua de la entidad.





